jueves, 25 de abril de 2013

Collar de perlas

 
Cuando conoces a alguien, enseguida sabes si será importante en tu vida…. no hasta qué punto… pero ya sea porque lo vas a intentar, o porque las cosas salgan fáciles y una cosa lleve a la otra… esa persona va a ocupar mucho espacio y tiempo en tu mente
Cuando hay conexión... eso quiere decir que la conversación sale fácil, que hay risas, que hay atracción… el subidón es nuclear. Droga pura. Con síndrome de abstinencia. Entonces se genera dependencia. Al principio es inevitable
Cuando alguien es capaz de hacerte chispear, de pegarte la sonrisa a las orejas, de hacerte llevar el pantalón prieto y andar como vaquero sin caballo… cuando alguien es capaz de hacer que roces el ridículo arreándote con una farola (en realidad no lo rozas… te lo comes)… cuando te pasa todo eso…. estás vendido.
El instinto depredador te lleva a querer para ti a ese alguien…. mi tesooooooro. Y es comprensible. Al principio.
Lo único bueno que tiene el fuego lento es que llegas a conocer muy bien a la persona. Y sé de ti mucho.
Tienes el espíritu libre, la mente inquieta…. y quieres aprender…. y aprender… y aprender. Te alimentas de inteligencia y buen humor. Y solo te conservará quien te quiera tal y como eres…. una meteprisas encantadora…  y libre
Nos parecemos en muchas cosas. En nuestra rebeldía camuflada de buenas maneras. Con el tiempo, quien nos conoce, se da cuenta  de que no nos dobla ni dios. En la intensidad de nuestras emociones…. cuando las sentimos. En el valor que le damos a nuestra libertad (aún ha de nacer quien nos diga cómo hemos que vivir). En nuestro sentido de la responsabilidad…. que muchas veces hace parecer que todo lo anterior no existe.
Pasado el tiempo, la intensidad no baja, pero sí se clarifica. Coge velocidad de crucero… (no hablo del Titánic… por dios!)
Sé que estás ahí…. y tú sabes que estoy ahí…. y sabes perfectamente que no aparecí en tu vida como turista…. aparecí como un viajero que quiere compartir cosas contigo. Y aún con todo, no puedo evitar desesperarme todos los días un rato… por el deseo, por las circunstancias, por las dudas…. es solo un ratito, tampoco mucho…. pero ayyyyy cuando se desea algo tanto……
Hoy hablaba con una amiga que me decía que si los hechos demuestran que estás en la mente de otra persona no hace falta que ésta lo escriba en una pizarra…. Y sí, también es necesario. No en una pancarta para que la vea todo el mundo…. No. Es suficiente un mensaje chiquito…. privado… dos palabras… tres palabras… que te hacen sentir que en ese momento, esa persona tan importante para ti…. está pensando en ti…. y eso hace que la sientas muy cercana… muy, muy cercana.
Son perlas… regalos. Los mejores. Yo intento dejar perlas en forma de buen humor…. de sentimiento (a veces las dejo escritas en sitios donde no entras en días jodida). También de deseo… pero con el deseo me pasa que siempre me parece ir en anacrusa… porque has sido sincera conmigo y sé. Pero sabes qué? Que le van a dar por el saco a la anacrusa…. Cuando me apetezca tirar con artillería pesada, lo haré… caiga bien, mal, o de canto.




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